La marcha realizada este martes en el Centro Histórico dejó de lado el reclamo ciudadano para convertirse en un encuentro de operadores políticos, ex funcionarios y personajes relacionados con el entorno del alcalde Enrique Galindo Ceballos.
Aunque el objetivo inicial era exigir cambios a la legislación impulsada por Héctor Serrano Cortés, la presencia de figuras con clara trayectoria partidista provocó que la movilización perdiera credibilidad entre diversos sectores.
La participación de funcionarios municipales y actores ligados a proyectos políticos alimentó las sospechas de que detrás de la protesta existían intereses electorales y estrategias de confrontación más amplias.
Al final, la jornada dejó una imagen incómoda para quienes buscaban una causa genuinamente ciudadana: más banderas políticas que ciudadanos, más operadores que manifestantes y más intereses partidistas que debate público.


