La intención del alcalde Enrique Galindo de contratar un préstamo por 200 millones de pesos provocó nuevas críticas hacia una administración señalada por decisiones financieras cuestionables y resultados insuficientes.
La medida surge después de la controvertida propuesta para vender 18 inmuebles municipales, una estrategia que generó rechazo ciudadano y que no produjo los ingresos esperados por el Ayuntamiento.
El regidor Gustavo Mercado Garay sostuvo que los errores técnicos y jurídicos cometidos durante ese proceso derivaron en pérdidas millonarias que ahora pretenden compensarse mediante endeudamiento.
A ello se suma la preocupación por los intereses que deberá pagar el municipio durante los próximos años, recursos que finalmente saldrán del presupuesto público.
Lejos de representar una solución, la nueva deuda es vista por sus críticos como una muestra de improvisación financiera y de una administración incapaz de corregir sus errores sin cargar el costo a los ciudadanos.


