La lluvia del lunes volvió a convertirse en una prueba que la administración de Enrique Galindo Ceballos no pudo superar. Inundaciones, vialidades intransitables y drenajes rebasados fueron parte del escenario que vivieron miles de capitalinos.
La afectación alcanzó incluso zonas de alta plusvalía, demostrando que el problema ya no distingue colonias ni sectores de la ciudad.
Los ciudadanos observaron nuevamente cómo la infraestructura urbana falla ante fenómenos que deberían ser previsibles y atendibles por cualquier gobierno municipal eficiente.
La imagen de una gasolinera completamente inundada se convirtió en el reflejo de una administración que presume avances y modernidad, mientras la realidad muestra una ciudad atrapada en problemas que año tras año siguen sin resolverse bajo el gobierno de Enrique Galindo Ceballos.


